La sexualidad en el posparto

Pintura de Leandro lamas

Pintura de Leandro lamas

Habían transcurrido apenas varias semanas desde el parto, pero Ángel buscaba ratitos entre toma y toma de pecho de Diego para llevarme a la cama y tener nuestro momento de intimidad.

Si era por la mañana, aunque fuese un poco tarde, como con el peque ya prácticamente no existen horarios, desayunábamos juntos en la cama, con Diego en medio de los dos. Abrazada a él, compartíamos las tostadas de pan con tomate, aceite de oliva y una pizca de orégano… “Una mordida yo, una mordida Ángel” y un café con leche bien calentito. Mientras tanto observábamos enamorados a nuestro cachorrito dormir plácidamente.

Ángel aprovechaba y me besaba deliciosamente para saborear el desayuno a través de mis labios y de mi lengua, incluso probando un poquito de mi leche, que fluía de mis pechos rebosantes de oxitocina… siempre le decía: “estoy tan feliz que me chorrea el amor en forma de leche”.

Si Diego se despertaba, me tumbaba de lado en la cama y mientras mamaba, Ángel me abrazaba por detrás, acoplados como unas cucharitas. Los dos contemplábamos cómo mamaba embobados y entre mordisco y mordisco, me besaba el cuello y me acariciaba el brazo, la espalda, el culo, el muslo… muy suavemente, como si de una pluma se tratase. A veces nos quedábamos así dormidos los tres y otras veces solamente Diego… me dejaba llevar por sus caricias y me fusionaba con él sin darme cuenta, porque era tanta la oxitocina que corría por mis venas que todos los poros de mi piel emanaban sexualidad.

Pintura de Leandro lamas

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Diego parecía nutrirse de esa felicidad porque nunca lloraba, si acaso hacía alguna mueca o ruidito, pero me reconfortaba sentirlo tan cerca y que disfrutase de ese momento tan íntimo de nuestra familia.

El resto del día no era muy diferente, la casa estaba hecha un desastre pero me daba igual. La comida la había preparado antes del parto y tenía el congelador lleno de sopa, lentejas, cremas y croquetas…alguna pizza también cayó en nuestro menú.

Básicamente me pasaba las horas con Diego y Ángel tumbados en la cama o en el sofá, durmiendo, dando de mamar o jugando a las caricias.

Alguna vez salíamos y dábamos un paseo, o cogíamos la comida y nos íbamos a la playa o al monte y trasladábamos nuestro nidito de amor. Hecho la vista atrás y no hay nada más dulce que una “siesta a tres” tumbados en medio de los árboles de Anaga o en la arena de El Médano.

Muchas veces Ángel me sorprendía por detrás, al peinarme o calentar algo en la cocina, abrazándome y estrujándome las tetas; se reía y me decía “es que como las tienes llenitas de amor te voy a coger un poquito”. Yo me daba la vuelta, le cogía el paquete y le susurraba al oído “¿y de que tienes tú llenitos los huevos, mi amor?”. Así, carcajada va, carcajada viene inundábamos de humor nuestro día a día.

Pintura de Leandro lamas

Pintura de Leandro lamas

Me hubiera gustado que este relato fuese real, pero me lo he inventado. Desafortunadamente la mayoría de las historias que me cuentan las mujeres durante el posparto distan mucho de ésta,  porque estamos tan desconectadas de nuestra sexualidad y feminidad que cuando acontecen cambios tan brutales, como en el posparto, nos perdemos en ellos llenas de miedos e inseguridades, en lugar de dejarnos llevar por nuestros instintos más primarios y mamíferos, retozando sin cesar con nuestra pareja y cachorrito.

La sexualidad cobra otra dimensión durante esta etapa. Me quedo con esta frase de Laura Gutman que lo expresa perfectamente:

“A qué nos obliga la indudable presencia del niño? A que ambos, varón y mujer, nos conectemos con la parte femenina de nuestra esencia y de nuestra sexualidad, que es sutil, lenta, sensible, hecha de caricias y abrazos. Es una sexualidad que no necesita penetración ni despliegue corporal; al contrario, prefiere tacto, oído, olfato, tiempo, palabras dulces, encuentro, música, risa, masajes y besos.”

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9 comentarios en “La sexualidad en el posparto

  1. Precioso relato que me ha removido completamente… Qué distinto sería todo si la sexualidad fuese menos mediatizada por la represión, la religión, el machismo y la genitalidad. Qué felices seríamos las recientes mamás si la cuarentena fuese un mito, porque la penetración sería algo en un segundo plano.

  2. Ese fragmento de Laura Gutman lo define a la perfección. Parece que tras el parto sólo preocupa cuándo poder volver a la penetración, no lo llamo sexualidad, porque el parto en sí forma parte de la sexualidad de la mujer, su sexualidad no es penetración, no es algo que se interrumpa durante el postparto. Pero cuando las mujeres empiezan a confiar, expresan muchos temores y se descubre que relamente todo ha girado hasta entonces alrededor de la penetración, que ésta ha desplazado a su sexualidad, inmensa, riquísima en matices que hasta entonces han tenido desatendidos.

    El postparto es el gran olvidado de la maternidad, se ofrece muy poco apoyo y, socialmente, se censuran mucho las quejas de las madres, se supone que tienen que estar felices por tener un hijo sano y que si se quejan, no son buenas madres… muchas tienen esta idea tan metida en su cabeza que sólo consultan cuando el problema se ha hecho tal, que el sufrimiento ya puede con ellas.

    En el tema de la sexualidad, el postparto puede ser una magnífica ocasión para aprender de aquello que la penetración ha dejado de lado, pero siempre con un profesional al lado que de apoyo constante, si no… es muy complicado.

  3. Maravilloso!!! me emocioné al leerlo y ya estoy cursando los 52 años. Tres hijos divinos, que ya volaron del nido. En pocos meses seré abuela!!! Lo que leí me trajo gratos recuerdos y esta etapa pre-menopausica se iguala a ese momento, con mi marido con el cuál llevamos 33 años de casados, esos momentos de abrazos, mimos y cucharita es vivir la sexualidad más allá de la penetración y son tan sublimes como los otros. La conexión con tu pareja es lo más maravilloso. No se dejen influenciar por los medios de comunicación donde sólo lo genital es sexo, la sexualidad es mucho más que eso!!!

  4. Pingback: 7 cosas que no sabías sobre el postparto | Conciencia, Espacio Terapéutico Integral

  5. Mientras iba leyendo mis lágrimas y pena me iba inundando, culpándome del por que yo no fui así con mi pareja… Con mi marido que amaba profundamente, pero me volvió el alma cuando efectivamente leo q es un cuento… Sin embargo he perdido a mi pareja y padre de mi hijo, una de las razones fue esta… Que ganas de volver el tiempo atrás y poder entendernos mejor en este proceso…. Hermoso relato

    • Ale,no nos sintamos culpables por los fracasos en la pareja,justamente una pareja son 2 personas,no hay un culpable solo….y hay que tener un gran compañero para que soporte todos esos cambios,gracias a Dios yo lo tengo,pero nada es seguro en la vida,solo que nuestros hijos son para siempre♥

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