La ciencia de los tactos vaginales. Parte II

Evidentemente hay segunda parte porque no podía faltar la reflexión acerca de los tactos vaginales que se realizan en la consulta de final de gestación. Pero… ¿en qué consiste esta consulta?

La fecha probable de parto se establece en la semana 40, sin embargo se considera normal que el parto tenga lugar entre la semana 37 y la 42.  Pero lo cierto es que si el parto se retrasa más allá de la semana 40, se considera una gestación cronológicamente prolongada y por tanto a las mujeres en esta situación se las deriva a la consulta de final de gestación para realizar un control del bienestar fetal.

¿Por qué es necesario un control del bienestar fetal? Porque a medida que un embarazo se prolonga, la función placentaria disminuye y esto implica una reducción progresiva de la oxigenación y nutrición del feto. Es lo que vulgarmente se conoce como “placenta envejecida”.

Y ahora os preguntaréis: si está envejecida la placenta y esto puede afectar al feto ¿por qué no se provoca el parto y se saca a ese bebé ya?

Por una sencilla razón, por que el cálculo de la fecha probable de parto no es una ciencia exacta, solo el 4-5% de los bebés nacen en su fecha, así que esas 2 semanas de supuesto retraso están dentro del límite de lo que se considera un parto normal a término; pero para mayor seguridad, durante ese supuesto retraso, se controla el bienestar fetal para comprobar que efectivamente, el feto esta oxigenándose bien hasta que suceda el parto.

Fecha probable de parto

Normalmente, se cita a las mujeres cada 2 o 3 días y antes de que se cumpla la semana 42 de forma exacta, es decir, en la semana 41+4 o 41+5, si no ha tenido lugar el parto, se plantea la inducción del mismo.

¿Y cómo se controla el bienestar fetal? Pues con dos herramientas muy sencillas que nos permiten averiguar una serie de parámetros que son indicativos de bienestar fetal: una ecografía y un registro cardiotocográfico.

Mediante la ecografía se comprueba básicamente la cantidad de liquido amniótico y el flujo sanguíneo a través del cordón umbilical.

ecografía liquido amniótico

doppler fetal

Ecografía doppler fetal

El registro cardiotocográfico nos permite visualizar si hay contracciones uterinas y la frecuencia e intensidad de las mismas, además de la frecuencia cardíaca fetal (la ausencia de alteraciones de la misma es un signo de bienestar, sobre todo en relación con las contracciones uterinas que hubiera).

Registro cardiotocografíco

Registro cardiotocográfico

Arriba la frecuencia cardíaca fetal y abajo las contracciones uterinas

Otro signos de bienestar son los movimientos fetales, por eso se pregunta frecuentemente a las mujeres si notan bien los movimientos o patadas del bebé.

Y ahora es cuando os planteo esta pregunta ¿tiene sentido realizar un tacto vaginal en esta consulta? Pues NO y SÍ.

NO tiene sentido realizar un tacto vaginal porque de ninguna manera nos indica si hay bienestar fetal o no, además de lo doloroso e incómodo que pueda resultar dicho tacto, y el riesgo de infección que conlleva (a mayor cantidad de tactos, más riesgo de infección). Encontraréis ginecólogos que justifiquen estos tactos innecesarios diciendo “es para comprobar si ha dilatado algo el cuello”, “es para descartar que se esté poniendo de parto”, “es para estimular contracciones”, etc, etc, etc.

Y si has dilatado 1 centímetro… qué?  ¿de qué nos sirve ese dato? No debemos recurrir a un tacto vaginal para obtener una información cuando lo podemos hacer por otro medio, es decir, si por ejemplo una mujer acude a la consulta de final de gestación en la semana 40+4, la ecografía es normal, el registro cardiotocográfico muestra una frecuencia cardíaca fetal normal y alguna contracción uterina (recalco que las contracciones uterinas comienzan en el 3º trimestre del embarazo, de forma esporádica y poco dolorosas, y son normales) ¿creen realmente que es necesario un tacto vaginal? ¿Por qué hay que provocar contracciones de forma artificial estimulando el cérvix? ¿acaso creen que está mujer tiene pinta de estar de parto? Y digo más… si tuviera pinta de estar de parto, pues genial! sigue sin estar justificado el tacto vaginal.

¿veis lo absurdo de esta práctica?

Lo más prudente, lo más natural y lo más fisiológico es dar la oportunidad a una mujer, a su cuerpo y a su bebé, de que se ponga de parto sin intervenciones, y para ello debemos tener algo imprescindible en la obstetricia: PACIENCIA. Por eso consideramos normal ese retraso de 2 semanas y por ello debemos limitar al máximo las intervenciones, sobre todo las innecesarias. En el caso de que se cumplan los plazos y haya que inducir el parto, debemos intentar siempre empezar por la intervención más sencilla o que conlleve menos riesgo, e ir avanzando en la escala de intervenciones si con la anterior no se ha conseguido.

Y ahora viene el SÍ. El tacto vaginal está justificado para realizar la maniobra de Hamilton. Esta maniobra consiste en introducir un dedo en el cuello del útero y mediante un movimiento circular del mismo, despegar la bolsa amniótica del cérvix. Esto provoca la liberación de unas hormonas, las prostaglandinas, que provocan contracciones y aumentan la posibilidad de que se desencadene el parto en las siguientes 48 horas. Muchos estudios científicos señalan que esta maniobra reduce la probabilidad de inducción directa del parto.

El quid de la cuestión de la maniobra de Hamilton, es que está indicada como primera maniobra en la escala de intervenciones previas a la inducción del parto, pero recordando lo mencionado anteriormente, primero debemos dar la oportunidad a una mujer, a su cuerpo y a su bebé, de que se ponga de parto de forma fisiológica. Debemos ESPERAR y ofrecerla en la semana 41+4 como muy pronto (antes no tiene sentido) y por supuesto, previo consentimiento de la mujer (explicando los pros y contras del procedimiento).

Otra de las justificaciones para hacer un tacto vaginal es la comprobación del color del líquido amniótico, como signo de bienestar fetal, mediante una amnioscopia.

La amnioscopia es una técnica que consiste en introducir una especie de cono de plástico a través del cuello uterino para visualizar de forma directa la bolsa amniótica y el color del líquido amniótico. El color normal del líquido es claro y cuando se dice que está “teñido” es porque el bebé se ha hecho caquita.

Amnioscopia

Cuando el líquido amniótico se tiñe puede ser por dos motivos:

– Porque haya habido pérdida del bienestar fetal (vulgarmente conocida como “sufrimiento fetal”), el bebé realiza una reacción vagal que consiste en bradicardia y relajación intestinal (se hacen caquita), cuyo riesgo es que aspire el líquido lleno de caquita hacia los pulmones, lo que le provocaría problemas respiratorios al nacer. Es el llamado Síndrome de Aspiración Meconial. En estos casos, no cabe duda de que evitar intervenciones que provoquen una pérdida de bienestar fetal, tales como la rotura artificial de la bolsa amniótica como administrar oxitocina sintética, etc. protegen al bebé de una aspiración meconial.

– O porque los bebés a término son bebés maduros y tienen un intestino que funciona ya perfectamente, por lo que es normal que hagan caquita antes de nacer. De todas formas los bebés tragan el líquido amniótico para después expulsarlo por la orina, por lo que en muchos partos sucede que al comienzo del mismo el líquido puede estar ligeramente teñido y se vaya “clareando”.

En cualquier caso, el líquido teñido (cuando es verde claro o un poco más oscuro) no debe ser motivo de preocupación, porque lo que nos indica el bienestar fetal es el registro cardiotocográfico, así como los parámetros anteriormente mencionados. Por lo tanto, la AMNIOSCOPIA es una práctica NO RECOMENDADA por su escasa utilidad. Así se señala en la GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA SOBRE LA ATENCIÓN AL PARTO NORMAL del Ministerio de Sanidad, elaborada en el 2010:

 – El meconio no se relaciona con la incidencia de sufrimiento fetal en un alto porcentaje.

– Cuando el meconio está presente, la inducción del parto no fue eficaz en la reducción de la incidencia de sufrimiento fetal.

Como conclusión, lo importante es evitar realizar intervenciones innecesarias o rutinarias sin sentido. Tienen toda la información para poder decir NO.

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– La ciencia de os tactos vaginales. Parte I

– El mito del embarazo de 40 semanas ha caído – El Parto es Nuestro

http://www.elpartoesnuestro.es/blog/2013/08/21/el-mito-del-embarazo-de-40-semanas-ha-caido

– No os bajéis las bragas – El Parto es Nuestro

http://elpartoesnuestro.net/blog/2010/06/19/no-os-bajeis-las-bragas

– Inducción al parto – El Parto es Nuestro

http://www.elpartoesnuestro.es/blog/2012/09/22/induccion-al-parto

– GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA SOBRE LA ATENCIÓN AL PARTO NORMAL – Ministerio de Sanidad (Amnioscopia – pagina 64)

http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/guiaPracClinPartoCompleta.pdf

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3 comentarios en “La ciencia de los tactos vaginales. Parte II

  1. Pingback: La ciencia de los tactos vaginales | Diario de una mamífera

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