La ciencia de los tactos vaginales. Parte I

Cuando era residente de matrona, el hecho de hacer un tacto vaginal a una mujer y acertar con el borramiento o la dilatación del cérvix, me producía un estrés enorme, pero ya no tanto por el mero hecho en sí de saber con cuántos centímetros de dilatación estaba la mujer, que también, más bien era acertar para marcarme un punto y no decepcionar a la matrona que me evaluaba.

En el primer tacto vaginal que hice, evidentemente no sabía ni lo que estaba tocando y por supuesto que no averigüé de cuántos centímetros estaba la mujer ni nada de nada.

De todas formas, lo que hice fue medirme los dedos con una cinta métrica y mis dedos índice y corazón miden exactamente 1 cm de ancho cada uno; así que cuando hiciese un tacto y me preguntasen con cuántos centímetros de dilatación veía a la mujer, contestaría: si me cabe un solo dedo en el cérvix, 1 cm; si me caben 2 dedos, 2 cm; un poquito más de dos dedos, 3 cm. El problema empezaba a partir de ahí, porque ya no podría meter 3 dedos, así que abriendo mis dedos índice y corazón como una V dentro del cuello, tendría que calcular a ojo más o menos los 4cm, 5cm, etc… Los 9 cm y 10 cm, era fácil también, sólo se ve un poquito del cuello por un lado y no se ve nada más que la cabeza, respectivamente.

Tacto vaginal

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4,5 cm dilatación

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¿Parece relativamente fácil, no? Si todo el mundo se mide los dedos, puede calcular los centímetros de dilatación perfectamente, por lo menos, los primeros centímetros son los que menos duda ofrecen. Pues no, “de todo hay en la viña del Señor”. Los que tenían dedos grandes y anchos, metían sus dos “deditos“ y se quedaban tan panchos diciendo 2 cm, y yo pensaba “pues menudos 2 cm, éste es de los rácanos”; y luego estaba el grupo de los generosos, que donde había 2 cm vieron 3 o 4 cm. Éste era menos abundante por supuesto, porque entendí que decir menos centímetros de los que veías, en realidad era una estrategia muy hábil por si más de una persona exploraba a la misma mujer y así no “quedar mal”. La dilatación del cuello o se estanca o siempre va a más, pero ningún cuello se cierra, así que era más prudente decir menos centímetros de dilatación por si alguien era menos “generoso” que tú y de repente un cuello que avanzaba en la dilatación “se cerraba”…

Respecto al borramiento la cosa era un pelín más complicada, porque se supone que los cérvix miden de media unos 3 cm de largo. Al principio, a modo de aprendizaje, todo el mundo te enseñaba el dedo y te decía: “si desde que tocas la cabecita del bebé hasta que notas el final del cuello lo notas por aquí, está formado; si lo notas por aquí, borrado la mitad; si lo notas por aquí, borrado un 80% y si sólo notas un redondel finito, borrado el 100%”. Cuál fue mi sorpresa al medirme el dedo… que 3 cm es poco más de una yema de dedo! y el concepto de 3 cm más generalizado era casi el dedo entero. De todas formas, una matrona formada en Inglaterra me dijo una vez: “mira, no te preocupes con el tema del borramiento ni te obsesiones, donde yo me formé no se utilizaban porcentajes, o era totalmente borrado, parcialmente borrado o formado, sólo esas tres posibilidades”. Nunca dejará de asombrarme lo relativo que es todo…

Sin título

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Así que mi conclusión, tras muchos tactos sin acertar, es que la medición del borramiento y la dilatación del cuello tiene tantas variedades como personas en este mundo. Algo tan objetivo como los centímetros, la obstetricia se los lleva al paraíso de la subjetividad.

Pero la conclusión más importante a la que llegué fue que no importa si un profesional ve a una mujer con 5 cm y otro con 6, que una mujer tenga el cuello borrado un 70% y otro lo vea con el 80%, etc. ¿Acaso creen realmente que hay tanta diferencia entre un 70% y un 80% como para tenerlo en cuenta?

Lo importante es saber distinguir entre un cuello que nos pueda indicar que la mujer está de parto o no, es decir, la diferencia entre 1 cm y 4 cm; y entre 1 y 4 pensaremos que se está poniendo de parto y le quedará cada vez menos, pero da igual que la veamos con 1,5 cm o con 2 cm… NO está de parto. Es la diferencia entre recomendarle a una mujer que vuelva para su casa porque todavía no está de parto o ingresarla porque sí lo está, o lo peor que puede pasar… ingresarla sin estar de parto y que al final haya que inducírselo porque no hay manera de que arranque la cosa (claro, tendría que haberse ido para su casa, porque NO estaba de parto).

Además los tactos vaginales los debe hacer la misma persona, o por lo menos procurarlo, para valorar el progreso del borramiento y la dilatación, cuando la diferencia entre decir una cosa u otra, supone por ejemplo, un progreso normal del parto o diagnosticar un parto estacionado, con la consecuente cesárea.

Saber distinguir entre un cuello muy formado o bastante borrado, porque la diferencia está entre indicar una inducción por rotura prematura de membranas (cérvix borrado menos del 50%, o lo que es lo mismo, formado) y dejar a una mujer que su parto evolucione espontáneamente (cérvix borrado más del 50%). Hago un inciso, no en todos los hospitales inducen el parto a las mujeres con bolsa rota, sólo en algunos y gracias a que cada vez menos.

Y luego, claro está, también es importante hacerse la reina de la estrategia… En muchas ocasiones, decir que una mujer estaba en completa, era sentenciarla a parir en 3 horas, apenas transcurridas las mismas, empezaban a revolotear los ginesaurios todos apurados porque se había cumplido el plazo y el parto tenía que terminar. Daba igual que aquella mujer necesitase más tiempo, que el registro cardiotocográfico fuera favorable, que las últimas recomendaciones en primíparas y con epidural es que se espere 4 horas, etc. Los ginesaurios daban rienda suelta a las practisaurias como dirigir los pujos, en perneras por supuesto, distensión del periné con los dedos de las manos, tacto vaginal por aquí y por allá, episiotomía, maniobra de Kristeller… y mejor no sigo contando.

Resultado… al final, en lugar de decir completa, misteriosamente te confundías o no lo tenías claro, y decías 8 o 9 cm, y le regalabas a esa mujer un par de horitas de tranquilidad, sin apurar los pujos ni el parto ni al bebé, porque si hay algo necesario en esta profesión, es la PACIENCIA.

Pero la mayor sorpresa y lo que hizo que finalmente dejase de creer en esta ciencia de los tactos vaginales, y me transformase en una “matrona mística” (entiéndase el tono sarcástico), fue enterarme de que no son necesarios en la mayoría de los casos. Me explico: acudí a un curso de formación para asistir partos en domicilio, y la matrona que lo impartía nos explicó que si observas el comportamiento de una mujer de parto, sus gemidos, las posturas que adopta, su mirada y le añades una pizca de instinto profesional, se sabe perfectamente si una mujer está en dilatación completa. También nos contó, que en la mayoría de los partos que ella asistió, nunca necesitó realizar un tacto vaginal, ni al principio ni al final.

Hay determinadas situaciones en la que, por supuesto, los tactos vaginales son necesarios, pero la decisión que lleva a un profesional a hacer un tacto, debe ser por una buena praxis y por su instinto, de que algo no va bien y por eso hay que comprobar qué está pasando. En esos casos se hacen con un motivo justificado.

Esto me hizo reflexionar ¿Y por qué en los hospitales nos hartamos de hacer tactos vaginales?

Desde luego, el primer tacto vaginal lo hacemos para decidir si la mujer está de parto o no. Es la llave de entrada al paritorio… No hay mujer que acuda por contracciones que se libre de ello.

¿Y qué pasa en casa? ¿Por qué no se hace? Porque las mujeres que deciden parir en casa, no necesitan “la llave”, no necesitan saber si tienen 1 o 3 cm de dilatación, saben que tienen contracciones, que cada vez son más intensas y dolorosas, cada vez más regulares; escuchan su cuerpo, se dejan llevar por su instinto y confían en el proceso natural del parto. No necesitan pistoletazo de salida, saben que el parto es una carrera de fondo y ya llegarán a la meta cuando tengan que llegar.

Así que los tiempos en los que me preocupaba el hecho de tener las manos muy pequeñitas y los dedos muy cortos, y me costase horrores llegar a un cuello, pasaron a mejor vida. Porque si no llego a un cuello en una mujer que ni siquiera resopla, que no tiene contracciones, pero acude al hospital, lo más probable es que lo haga por miedo, no porque necesite un tacto vaginal doloroso que nos va a decir lo que ya sabemos, es decir, que no está de parto.

Conclusión primera, resolver los miedos y preocupaciones de la mujer.

Conclusión segunda, los tactos no son necesarios para la mujer, lo son para los profesionales que tienen que ajustarse a una rutina de trabajo en los paritorios, para en función de ello, decidir qué hacer.

Así que he hecho muchos tactos innecesarios, pero algo de lo que me puedo sentir orgullosa, es que nunca jamás toqué a una mujer sin presentarme, decirle quién era yo y pedirle permiso para hacerlo. Ninguna mujer me dijo que no, de todas formas, en realidad no debería sentirme orgullosa, porque lo normal es hacer esto, pero claro, no todos…

Yo era un poco “tonta” de residente, porque todo el mundo me decía: “cuantos más tactos hagas mejor, tienes que practicar y ver muchos cuellos, las matronas vemos con los dedos”; pero a mí me hacía sentir fatal por ejemplo, hacerle un tacto a una mujer de parto sin epidural después de que la viera otra persona u dos! Así que dejaba de marcarme un tanto para la evaluación, pero yo me sentía mejor por no hacer algo innecesario para esa mujer.

Recuerdo una guardia en el paritorio, yo me encargaba del 1 y 2, y el ginecólogo de la guardia, que acababa de explorar a la mujer del paritorio 3, se acercó a mí y me dijo:

– Entra en el 3 y explora a la mujer para que veas… es un caso muy interesante.

– Pero si yo llevo el 1 y 2, no la conozco de nada.- Respondí yo.

– Da igual, entra y mírala, es para aprender.

Evidentemente no entré. Algo en mi interior me decía que yo tenía que aprender pero no a costa de la dignidad de la mujeres, como si sólo fueran vaginas en las que meter la mano para aprender. Con situaciones cotidianas como éstas, me di cuenta de que jamás podría encajar en la rutina hospitalaria, de hecho nunca encajé.

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55 comentarios en “La ciencia de los tactos vaginales. Parte I

  1. Muy interesante! En mi parto en casa dije que no queria tactos, y sin problema. Pedi uno cuando senti que las contracciones “cambiaban” y que llevaba ya un rato con ganas de empujar pero no eran muy fuertes. Entonces mi matrona me miro y me dijo que estaba ya al completo pero que no empujara aun, que quedaban unos 2 cm para que la cabecita de mi nena bajara del todo. Que sabria lo que tenia que hacer.
    Cuando llego la hora de empujar, lo supe. Y lo hice. 🙂

    Gracias por esta entrada, aclara muchas cosas.

  2. Hola

    me ha encantado tu post sobre los tactos. Soy madre de dos pares de gemelos. Me indujeron el primer parto y cómo no se hartaron de tactos. A poco de llegar a los diez cm, un ginecologo, muy guapo menos mal, me dedicó un tacto de nada meno que un minuto. Que digo yo que para qué tanto tiempo. Solo pregunté y me dijeron, es que uno de los bebes viene en transversa. No sabía que para mirar esta postura del bebé es necesario tener la mano metida en la vagina de la madre tanto tiempo.

  3. Yo me alegro mucho de recibir esta info, para mi parto, en diciembre… pero yo me pregunto, porque apenas se habla de la alternativa a los tactos, que es medir aproximadamente, claro esta, la linea rojiza por modificacion de tejidos para favorecer el parto, en la zona perineal y postanal hasta el “principio del culo”? 😉

    • Porque esta señal que mencionas no “aparece” siempre. No es una “alternativa” para diagnosticar otras situaciones que se valoran con una exploración vaginal. No es en absoluto necesario realizar un tacto en forma rutinaria. Es más, asistí por muchísimas horas trabajos de parto y partos sin un solo tacto.

  4. bello!!!!!!!!! aún estoy de interna, pero aprendí con una “mistica” que siempre me dijo que lo mas importante eran la madre, el padre(si es que estaba) y el o la hij@, que no me pusiera nerviosa, que el tiempo me daría lo necesario para saber cuando era mometo de comenzar a atender ese parto, que en el fondo nosotras sólo los recibimos, pero que son ellas, las madres, las que tienen en sus genes todo lo que necesitan para traer sus hijos al mundo, y que mientras menos intervenimos, mejor. en fin. en este mundo de campos estériles, de partos atendidos en el hospital como si fueran una enfermedad, y de paises como el mio, que no permite los partos en domicilio, pues hace falta una revolución mistica 😀 me falta mucho por aprender, pero amo esto mas que nada en el mundo, asi que espero seguir leyendo cosas como esta. saludos.

  5. Bravo por ti, mamífera. Me ha llegado al corazón sobre todo tu comentario “algo de lo que me puedo sentir orgullosa, es que nunca jamás toqué a una mujer sin presentarme, decirle quién era yo y pedirle permiso para hacerlo.” La matrona que me “ayudó” a parir a mi hijo ni siquiera se molestó en decirme su nombre en ningún momento del proceso, ni en pedirme permiso para nada ni en explicarme nada de lo que iba a hacer o hizo. Espero encontrarme a una “mística” como tú cuando me toque parir a mi segundo hijo dentro de unos meses, aunque decida hacerlo en hospital (que también las hay…).

  6. Me ha encantado tu entrada y es que aquí nos damos cuenta que el cuerpo es casi perfecto y la naturaleza super sabía que pena que muchas veces vale más la birocracia, los protocolos y los interés de unos cuántos…

  7. Hola!
    Me parece muy interesante informar sobre los tactos vaginales y que se reflexione sobre ello. Sin embargo creo que los extremos no son buenos, es cierto que se hacen tactos innecesarios, que en un parto normal (sin epidural, respetando la fisiología y deseos de la mujer), se puede observar en el compartamiento de la parturienta como va el parto, y también es verdad, que mientras el bebé que está naciendo y la madre que está pariendo estén bien, nos debemos olvidar del tiempo. Pero también es verdad que a veces, como la propia vida y la propia naturaleza, los partos no siguen una regla, y a veces, en los partos (tanto en casa como en el hospital) un tacto vaginal, hecho con respeto, con delicadeza y con el beneplácito de la mujer, te puede aportar mucha información necesaria, que ayude a prevenir y a acompañar mejor.
    Muchas gracias guapa por tu blog.
    Besitos.

    • Excelente puntualización. Es verdad q respecto a los tactos vaginales, hay situaciones y situaciones, y cuando hay que hacerlos, se deben hacer. Es el abuso y las faltas de respeto lo que me preocupaba y por lo que sentí la necesidad de escribir el post.

    • Completamente cierto. No existen absolutos en lo relacionado al trabajo de parto y parto. La formación, la experiencia y la observación clínica hacen la diferencia al momento de hacer una apreciación. No siempre el dolor que perciben las mujeres tiene que ver con la delicadeza de quién tacta, cada mujer tiene su percepción y le da un significado distinto a procedimiento. A veces con el mayor respeto y la mayor delicadeza, provocamos molestias involuntariamente.

  8. ¡Madre mía! Me gusta pero me asusta….es de esas veces que creo preferir no saber…y ahora no dejaré de preguntarme si los dedos de los doctores son distintos…¡claro eso es lo que tiene la seguridad y los hospitales con estudiantes te toca TODO DIOS! Me gusta saber que siempre lo hiciste con respeto y presentándote y que no fuiste sólo a aprender…sin embargo hay mujeres como yo que toca una “rutina hospitalaria” y que el parto en casa no es opción 😦 Un besote desmadroso

  9. Muy interesante todo! !!
    Y parecerá mentira pero una de las cosas que más me ha gustado es lo de presentarte, explicar que vas a hacer y pedir permiso.

  10. Y que opinión tienes cuando se rompe la bolsa? Se tiene que esperar también, o cuanto tiempo es lo que más se puede esperar para parir? Saludos

  11. Soy Matrona, trabajando en un Sistema Público de salud, en donde hay normas que rigen el manejo de un trabajo de parto y parto, es difícil evitar la practica de los tactos vaginales, sin embargo evito hacerlos en forma innecesaria, a veces solo observo la evolución de un trabajo de parto solo observando a la mujer y es lo mejor, no es necesario esta practica que es muy molesta e invasiva en una mujer que lo que desea es estar en soledad y silencia, respetemos la privacidad y el cuerpo de una mujer pariendo.

  12. Precioso y esperanzador, esperanza de saber que aun quedan personas como tu (aunque no muchas) yo he tenido 2 embarazos, una cesarea y un parto vaginal y en ambos me sentí indignada con casi todos los médicos. Mucha fuerza y animo para luchar por lo que quieres y crees y gracias por ser como eres.

  13. Yo llegué al hospital sobre las 15:00 siendo totalmente consciente de que estaba de parto. Diagnóstico: 2cm, vete a dar una vuelta (por suerte no me mandaron a casa…) a las 19:00 nacía la niña, aunque no estaba muy dilatada esto iba a ser muy rápido, mi cuerpo me decía que era el momento…

  14. Aunque esté deacuerdo contigo en algunas cosas a mí los extremos no me gustan. Y los tactos aunque desagradables son una herramienta fundamental. No digo que haya que hacerlos cada dos horas con el reloj en la mano pero no me gustaría presenciar una rotura de vasos previos o a una mujer empujando tres horas una presentación de cara en mento-posterior por no haber hecho un tacto en su momento. Los partos normales no necesitan nada ni a nadie, lo que una matrona debe hacer es ver cuando algo sale de la norma, y hacerlo con la suficiente antelación como para poder actuar a tiempo.

    • Entiendo tu preocupación, pero una rotura de vasa previa es una rareza y suele producirse por la rotura artificial de las membranas. Más del 80% de las mujeres cursan trabajos de parto saludables. Si cambiamos la mirada y dejamos de pensar que el parto es una catástrofe a punto de suceder seguramente evitaríamos muchas intervenciones rutinarias. Cuidados, supervisión, evaluación, sí. No todas las mujeres pueden considerarse como potenciales enfermas o portadoras de complicaciones. Suceden cosas inevitables aún en los centros de atención de mayor complejidad, en el hogar, en la calle. Nada es seguro en la vida ni en la medicina…

  15. Hola, soy matrona y es la primera vez que te leo, y lo cierto es que como bien dice Amanda, los extremos no son buenos, y que si es necesario hacer un tacto y tratas a la mujer con respeto y delicadeza, no tiene por qué ser más traumático, al menos en mi corta experiencia, es lo que he visto. Otra cosa es lo que muchas veces ocurre (se hacen sin pedir permiso a la mujer, y no una persona, si no varias, y una detrás de la otra…). En fin, creo que en “la justa medida” está la virtud de nuestra profesión, aunque está claro que en nuestro sistema hospitalario es más difícil (aunque NO imposible). Un saludo.

    • Por supuesto Raquel. La pretensión del post no es decir que no son necesarios en ningún caso. Pero es bueno reflexionar sobre la necesidad de ciertos tactos en ciertas situaciones, solo así tendremos la posibilidad de avanzar hacia un trato más respetuoso en general. A mi los tactos que me preocupan son por ejemplo, lo que se hacen por rutina, simplemente porque “toca ver a la mujer, que ya han pasado muchas horas”, sin que nada indique que algo puede ir mal, porque eso demuestra que nos olvidamos de otras cosas, como observar la actitud de la mujer, la postura que adopta, si tienen sensación de pujo o no, si el registro del bebé ha hecho alguna alteración, etc. Es decir, para confirmar lo que nuestro instinto profesional nos podría decir sin necesidad de ningún tacto, para seguridad del profesional que atiende de que todo va bien.
      Cierto es que hay determinadas situaciones, que por supuesto son necesarios, pero cierto es también que la decisión que lleva a un profesional a hacer un tacto es gracias a su buen quehacer e instinto, de que algo no va bien y por eso hay que comprobar qué está pasando. En esos casos lo hacemos con un motivo justificado.

  16. Me ha gustado mucho tu post, respetuoso, me ha enseñado y da gusto leer a alguien que piensa como tu.
    En mi parto el tacto que me hicieron me dejó hecha polvo, a partir de ahí empezaron los dolores fuertes de verdad. Ahora leo que quizás no fuera totalmente necesario…
    Un abrazo!

  17. Gracias por repartir luz, en mi parto hace ya casi 27 años lo más que me dolia era cada vez que entraba alguien en paritorio y se ponia un guante para meter la mano,ni las contracciones,ni todo lo demás fue tan duro como eso…GRACIAS

  18. Me encanto todo este relato. Y cuanta razon tienen. Cuanto mejoramos nuestra atencion cuando nos presentamos, pedimos permiso, informamos acerca de nuestras acciones. Las mujeres , en mayor o menor grado estan temerosas por lo q estan atravezando, mas las primerizas. Si se sienten respetadas, todo parece q fluye, estan confiando en nosotras y se merecen toda la contencion. Observandolas, vamos viendo, mediante sus jadeos, respiraciones, posturas, como vamos transitando el camino hacia ese parto tan soñado, tan temido. Momentos magicos….. hermosos. Animemosnos a observar….

  19. La entrada esta muy bien escrita y explicada, aunque en mi experiencia discrepo ligeramente con algunas cosas. He sido mama hace tres meses y soy estudiante de medicina, y espero dedicarme a la ginecologia en un futuro. En mi experiencia como mama, no hay que demonizar los tactos, la epidural ni la rotura de bolsa. Yo pase la fecha prevista de parto y estuve con contracciones desde la semana 30, me ingresaron la noche previa por tener el cuello casi borrado y a la mañana siguiente me detectaron fisura en la bolsa y la rompieron. A las 3 horas ya estaba de 6 y pedi epidural. El trabajo de mi matrona fue excelente pues pude moverme y ponerme de pie aun con epidural y me ayudo a hacer ejercicios pelvianos y pase media horita en paritorio, 8 horas despues de romperme la bolsa nacio la nena. Como estudiante he tenido que aprender, todos los medicos deben aprender, pidiendo permiso y presentandose antes, por supuesto. Aunque para nosotras sea incomodo, que los estudiantes aprendamos tutorizados con pacientes es imprescindible, hay que ser comprensivos y permitirlo 🙂

    • Estibaliz, no se demonizan los tactos vaginales, quizás si los que no son necesarios. Como futura ginecóloga espero que entiendas la enorme importancia de respetar la fisiología del parto, y por tanto de evitar técnicas innecesarias, porque a mayor intervención mayor es la probabilidad de que algo salga mal. En tu caso, pues me alegro de que tuvieras la gran suerte de que todo salió bien, pero ni te tenían que haber dejado ingresada si no estabas de parto, como tampoco romperte la bolsa de forma artificial ¿Para qué? ¿por qué no esperar a que tu cuerpo la rompa sola? no lo entiendo. Y respecto a la epidural, es una decisión muy personal, pero también es una técnica y las mujeres deben saber sus ventajas y desventajas para poder decidir. Yo antes pensaba igual que tú, pero las cosas que he hecho y vivido me han transformado. Cuando te sumerjas en el mundo de la obstetricia abre tu mente, no des nada por hecho y cuestionalo todo, sólo así podrás llegar a tu verdad, no a la que te han enseñado. Creo que la reflexión más importante respecto a todo este debate, es que las técnicas debemos evitarlas cuanto podamos y cuando hay que hacerlas, evidentemente hay casos en los que se tiene que intervenir, hacerlo con el mayor respeto posible, hacia la mujer, hacia el bebé y hacia su proceso de parto. Las matronas nos formamos para atender a las mujeres respetando la fisiología natural del parto, desde la perspectiva de lo que somos, mamíferas! pero también estamos formadas para identificar patología. A los ginecólogos los forman desde la patología, por ello pienso que tienen una visión del parto como algo potencialmente peligroso, así que por lo general, se enfrentan a la atención de la mujer desde una perspectiva intervencionista o incluso muchas veces, medicina defensiva “voy a controlar esto por si…”. Creo que lo lógico es ver el parto como lo que es, algo natural y que nuestro cuerpo de mujer está suficientemente preparado para hacer “solito”, y al mismo tiempo saber identificar cuándo algo no va bien, para poder intervenir. ¿no crees? así que antes de decidir qué tipo de ginecóloga serás, cómo te enfrentarás a tu práctica diaria, cuáles serán tus tendencias o creencias, te recomiendo que leas el libro de Michel Odent, “El bebé es un mamífero”, porque antes de nada, creo que debemos entender qué somos.

    • Agradezco cada día a todas las mujeres que creyendo que yo “sabía” me permitieron aprender con sus cuerpos, su intimidad. También les pido disculpas por todo lo que las mortifiqué sin saberlo. Eso fue hace más de 25 años. HOY existen unos modelos experimentales para practicar que son una maravilla, son muy costosos, pero evitarían tanto manoseo de la parturienta.

  20. enhorabuena por tu instinto! se me cayo una lagrima al acordarme de lo único negativo de mi parto: el hospital (universitariola la arrixaca Murcia) el matron que me atendió y sus tactos, UNOS MESES DE TRAUMA CADA VEZ QUE ME ACERCABAN LA MANO Y RESUELTO…fue bellisimo vivir la experiencia…buenísimo que no quisieras aprender de esa mujer GRACIAS!!! POR QUERER SER DIFERENTE Y POR TRABAJAR PARA CONSEGUIRLO GRACIAS

  21. Es muy interesante todo lo que estais comentando. Desde mi experiencia de dos partos conscientes y respetados, creo que es muy importante que la mujer trabaje sus miedos, al igual que los miedos heredados y que se de la oportunidad, mediante el parto a conocer su cuerpo. Es entonces, cuando no necesitemos pedir tactos, para asegurarnos que el proceso va avanzando. Un besito.

  22. Durante mi embarazo mi seguimiento lo lleve con un ginecologo particular y en la institución federal donde atenderían mi parto, en esta ultima cada visita me realizaban dos tactos (el del residente y su maestro quien checaba si la medición era correcta) mientras que las citas con mi ginecologo no hubo uno solo, siempre me pregunte porque en algunas ocasiones hasta desconfíe de su revisión hasta después de que mi hijo nació y en el camino aprendí que mi doctor hizo solamente lo que era necesario y evito procedimiento innecesarios y molestos me vio como una persona y no como un numero social mas (en una revisión en el hospital me dejaron con piernas abiertas, expuesta mientras otros doctores pasaban para organizar no se que)

  23. si todas fuesen como esta matrona seria una maravilla. Y la delicadeza de presentarse y decir tu nombre es algo que no lo hacen casi ninguna. y cuando te preguntan quien ha sido la matrona no sabemos ni siquiera podemos decir como se llamaba. Enhora buena

  24. Soy actualmente residente y me siento completamente identificada. Siento que en el hospital no encajo y afemas prefiriero aprender menos y respetar a la mujer! Gracias por compartir sta experiencia! Yo me siento bicho raro en mi residencia por pensar antes en la mujer que en mi formación!

  25. A mi la primera vez que explore como no tenia ni idea me dijo un ginecologo qye ves? Muy calentito no? Fuera de bromas tu obligacion y respeto a una mujer es intentando ser la mejor y tu unica rutina deberia saber y contesttar a la mujer y no a la matrona que evalua es decir la vetdad y no valorar lo racano de tus compaletos o si tienen los dedos grandes o chicos” aprende a evaluar el conhunto de la evolucion del parto lo demas esuba falta de respeto a la nujer y a tus conpañeros”

  26. Pingback: La ciencia de los tactos vaginales II | Diario de una mamífera

  27. En los hospitales públicos también hay místicas, yo parí a mi nene de parto natural, sin epidural y con suero!!!! Sólo suero!!! Mi matron y matrona, los dos con nombre y charla incluida, parí sin necesidad de nada, sólo tiempo y unos buenos profesionales, a mi ritmo y en un parto privado, mi marido y yo y los matrones!! Tiempo para el piel con piel para alimentar al bebe y para dejar el cordón en blanco!!!! Ja delicia de parto y sólo dos puntitos pero po un mal movimiento !! Total una horita corta, porque parí en una hora y media!!!!

  28. A mi matrona le caí mal desde que le pedí que no me pusiera el enema (después de una larga discusión, yo con contracciones dolorosísimas, accedí por agotamiento) a partir de ahí dejó de informarme de lo que me iba a hacer. Antes de que ella me atendiera llevaría ya lo menos seis o siete tactos realizados por seis o siete personas diferentes (aunque recuerdo en especial a un señor por su total falta de delicadeza) así que ella decidió que no me haría más, hasta que sentí ganas de empujar. En su cara vi que algo no le cuadraba y ahí decidió hacerme un tacto. Me dijo que no empujara, que sólo estaba de seis centímetros y la obedecí como pude. Yo me daba cuenta de que la exasperaba, no podía soportarme, le había entrado mal desde lo del enema y en un momento dado llegó a preguntarme que por qué respiraba “de ese modo” yo le dije que porque ella me había dicho que no empujara y que me costaba mucho esfuerzo no hacerlo. A partir de ahí se transformó, me dijo “pues empuja” y me ayudó a cambiar la postura, me acompañó y se convirtió en alguien más amable. Me dijo que me iba a hacer un último tacto sólo para confirmar lo que ella pensaba y poder pasarme “a barras”.
    Si mi matrona hubiese sido un poco más empática y a lo mejor hubiese aprendido más alternativas creo que podría haber sido extraordinaria. Lamentablemente quiso dejar patente que me despreciaba por ser primeriza y supongo que por “interferir” en su trabajo…

  29. Que interesante!! Esto me recuerda lo que detestaba ir a la obstetra, o estar en sala de partos y que trajeran unos cuantos residentes, sólo para que practiquen o para que observen…

    Así que tres horas eh?? Fue justo lo que me tuvieron en sala de partos antes de indicarme la cesarea :S

  30. Gracias por estas palabras… 🙂
    Cuando leo estas cosas escritas por una matrona, por una parte me alegro muchísimo de que haya personas como tú… pero, por otro lado, me entristece pensar que todavía sois una minoría. Espero que algún día la balanza se incline hacia tu lado!
    Gracias!

  31. hola!, yo soy obstetrica pero llevo 10 años de no ejercer como tal, porque estoy en un pais donde se me ha complicado…pero todas tus experiencias son las mias!!!!, cuando estaba en mi residencia me daban unas alergias espantosas…sufria con lo que tenia que hacer, con mlo que se imponia para las mujeres, me llegue a revelar con un medico que se empeño en arruinarle el parto a una mujer de tan solo 16 años , por el solo hecho de demostrar su poderio como medico titular de guardia, bueno suplente….el caso de una mujer con embarazo gemelar y tactos de todo el mundo, yo no se porque esa mañana estaba con otras pacientes y no quise hacerle tacto tmb, claro sugerido por todos..ya que no era lo comun…y verla morir despues de practicarle una cesarea para el segundo gemelar..y todo por una maña praxiis del anestesista…ese dia empece a escuchar a mi intuicion de saaber hasta donde intervenir…no importa lo que te esten diciendo o imponiendo….y bueno hoy extraño estar en los partos, sentir esa emocion…y apenas empezando a preparar a las mujeres para que sean las protagonistas de su parto y quienes decidan.
    creo que estas historias son las de muchas matronas, obstetricas parteras . como se l¿nos quiera llamar, la de muchas que no lo soportamos, las de muchas que siguen en la lucha por cambiar el sistema, las de muchas que decidieron ser parteras en la casa….y las de muchas que intentamos desde otro ambito!!!
    gracias..por ser voz de mis propias experiencias y vivencias!

  32. Muy interesante el articulo! Muchas gracias por compartir tu experiencia y conocimientos! Me seria de gran ayuda si pudieras aclararme en relacion a este tema. En febrero tendre a mi segundo hijo y esta vez he decidido dar a luz en casa. La primera la tuve en una casa de partos donde me insistieron en que no empujara ya que todavia no habia llegado a los 10 cm de dilatacion. Pero yo instintivamente me moria por empujar e incluso me costo mucho el retener este impulso. Despues el parto se alargo y me quedo la duda si no habria tenido que escuchar mas a mi cuerpo que a las parteras. Asi que mi pregunta es esta justamente. Como puedo saber (sin ayuda del tacto vaginal y tema de cm de dilatacion) si ha llegado el momento de empujar? Normalmente soy de la filosofia de escuchar a nuestra sabiduria interna y nuestros instintos, pero despues de la insistencia de las parteras en mi primer parto me da miedo de anticiparme y desgarrarme como me advirtieron que pasaria si empujaba en ese momento. Muchisimas gracias por tu ayuda!

  33. Cuando yo pari a mi hija casi cuatro años atrás, (un parto en casa y en el agua), en un momento ella me preguntó si quería un tacto vagina para saber cuan dilatada estaba, pero me aclaró: “no es necesario hacerlo si no querés”. A lo que yo le respondi, que prefería no saberlo por miedo a “desilucionarme” del resultado. Mi hija nació 1 hora luego de este comentario :).

  34. Hola, releyendo el precioso artículo que agradezco encontré un detalle con el que no estoy de acuerdo y es que el cuello del útero nunca se cierra o achica la dilatación. Me consta personalmente que no es así. Una mujer que sufre un stress que la saca de su estado de confianza y relajación puede entrar en un estado de tensión tal que reduce los cm de dilatación. Además para diagnosticar trabajo de parto activo no alcanza con medir la dilación del cervix, como es un proceso con algunas variables, tienen que coincidir algunas. Puedes tener contracciones y no estar de parto, el cuello borrado y no estar de parto, dilatada 7 cm y no estar de parto, tener dolor y no estar de parto, romper bolsa de aguas y no estar de parto. O todo lo contrario. Escuchar los mensajes del cuerpo, conectar con la intuición, son las señales que llevarán a una mujer a la consulta. Dar confianza, no desempoderar. No tener rutinas inflexibles. Personalizar… Amo ser partera…Me encanta el blog!

  35. Yo lo que peor pasé en mi parto fueron los tactos… pero muchísimo peor que las contracciones, aún con oxitocina a tope que dicen que son más dolorosas… tengo el útero en retro y dicen que influye, y al final, hala, cesárea de urgencia por sospecha de sufrimiento fetal y que yo no avanzaba mucho. Ojalá para la próxima encontrase una matrona que no necesitase urgarme >< aunque lo veo complicado, porque yo lo de quedarme en casa por ejemplo en mi caso no lo veo, pero veremos qué se puede hacer.

  36. Pingback: La ciencia de los tactos vaginales. | Reflexiones de una fisioterapeuta

  37. Pues la verdad es que a mi lo que menos me molestó de mis partos fueron los tactos. Con los dolores que tienes, yo es lo último en lo que pensaba! Además, no sé yo si sólo viendo a la mamá puedes hacerte una idea de cómo va. Yo en mis dos partos he llegado al hospital de 5cm y bastante bien (en mi caso se pone la cosa fea de dolores a los 6-7), y sin embargo, la última vez estaba esperando en urgencias con una chica que se retorcía de dolor y a la que mandaron a casa por no estar dilatada…cada parto es un mundo. Si en mi caso se hubiesen guiado por el estado de la madre, ella se habría quedado y yo me habría ido, y fue al revés.

    Sí estoy de acuerdo en las formas. Las matronas que atendieron mis partos fueron un amor las dos, y me acuerdo perfectamente de ellas con mucho cariño.

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