Historias de parto… de escéptica a mamífera

La historia de Sara, fue una de las historias que viví durante la residencia de matrona, que hizo que comprendiera la conexión tan fuerte que puede llegar a existir entre una madre, su bebé y el entorno, y por tanto, la conexión con su proceso de parto.

En mi cabeza ya rondaban las ideas que había leído en el libro “El bebé es un mamífero” de Michel Odent, pero todavía no había tenido tiempo de asimilarlas ni de vivirlas. Pero así sucedió con Sara y pude comprender lo poderosas que pueden llegar a ser nuestras emociones y hasta qué punto influyen en el parto.

Hacía dos guardias me había pasado algo curioso. Atendí a una mujer que llegó de parto por la noche, con 6 centímetros de dilatación y este sería su segundo parto. Venía acompañada de su madre, porque el parto se adelantó y su marido estaba de viaje en la península por trabajo. A la media hora de haber llegado, la pasé rápidamente al paritorio porque ya tenía 9 centímetros de dilatación, y pensé que pariría muy rápido. Cuando entró en el paritorio no dejaba de decir desesperadamente “mi marido no está, pero viene de camino… le dará tiempo? le dará tiempo a llegar?”.  Yo pensaba que no, pero cuál fue mi sorpresa que el parto se detuvo, se detuvieron las contracciones y permaneció con 9 centímetros de dilatación unas cuántas horas. Finalmente llegó su marido, y después de suspirar aliviada sólo hicieron falta tres empujones para que naciera su bebé.

Por supuesto que pensé que había sido pura coincidencia… Ai escéptica de mí! Pero recordé lo que había leído acerca de las hembras de mamífero, que detienen el parto cuando algún depredador está al acecho, se esconden en un lugar seguro, y cuando cae la noche y ya no se sienten amenazadas, el parto tiene lugar. ¿Acaso no fue lo que sucedió?…

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Días más tarde atendí a Sara. Entraba en el turno de noche y ella llevaba en el hospital desde la mañana de ese mismo día. La habían ingresado por sospecha de rotura prematura de membranas y le indujeron el parto por ese mismo motivo.

Cuando entré en el paritorio en el que estaba, la encontré llorando y su pareja permanecía a su lado, agarrándole la mano, con cara de resignación. La matrona con la que estaba y yo le preguntamos qué le sucedía y nos contó que estaba muy asustada porque cuando llegó al hospital, ella creía que tenía la bolsa rota desde hacía cuatro días, y los ginecólogos le dijeron que su bebé corría un riesgo muy elevado de infección, motivo por el cual le tenían que provocar el parto para que naciera cuanto antes, que sería un proceso muy largo y doloroso y que no aguantaría el dolor, así que le recomendaron que se pusiese la epidural. No podía dejar de llorar porque ya no sentía a su bebé (tenía la barriga completamente dormida) y a pesar de ponerle oxitocina sintética, no tenía contracciones suficientes para que la dilatación progresara, así que los ginecólogos estaban esperando un par de horas más para volverla a valorar y posiblemente indicar una cesárea.

Se había dejado llevar por el miedo que le provocaron los profesionales, había ido en contra de todos sus deseos y principios y había perdido su parto. Así nos lo expresó.

Descubrimos el plan de parto, perdido en medio de la historia clínica. Nadie lo había leído y nuestro plan, para ayudarla y reconducir la situación fue leer con ella el plan de parto e intentar, dentro de lo posible, respetar sus deseos. Le dijimos que nosotras estábamos allí para luchar junto a ella y su pareja por un parto respetado y fisiológico, como así lo deseaba y que le ayudaríamos a conseguirlo.

Se sintió escuchada y apoyada y así consiguió relajarse. El primer deseo fue que le retiraran la analgesia epidural, quería sentir su cuerpo y a su bebé. Al cabo de una horas ya tenía plena conciencia de su cuerpo, estaba de pie abrazada a su pareja y moviendo la cadera al ritmo de una música suave, unas luces tenues… y crearon una burbuja de intimidad. Las contracciones no tardaron en hacerse rítmicas e intensas.

Todos estábamos contentos, la matrona y yo porque habíamos ayudado a esa pareja, y ellos porque comenzaban a recuperar su parto.

Pero de repente, pasa la anestesista (o mejor dicho “anestesauria”) del turno por allí y al ver que Sara estaba de pie y sin la epidural, no se le ocurre otra cosa que irrumpir en su paritorio, encender la luz de golpe y decirle: “¿Qué está pasando aquí? ¿Te parece normal ponerte la epidural y ahora que te la quiten? Vamos! Me parece un capricho… y si te tienen que hacer un fórceps? sabes que te tengo que volver a pinchar?… pues tú misma!”, y con la misma se largó de allí.

Nos quedamos todos petrificados, pero sobre todo Sara. Todavía tengo grabada en mi mente su cara de horror.  Las contracciones se detuvieron y la frecuencia cardíaca del bebé se disparó, supongo que por la tremenda descarga de adrenalina que le provocó el susto.

Rápidamente intentamos tranquilizarla y no dejábamos de repetirle que lo estaba haciendo genial, que estaba luchando por su bebé y por su parto y que estaba siendo muy valiente. Nadie más que ella era la dueña de todo su proceso y por tanto esa “anestesauria” no tenía ningún derecho a decirle esa cosas.

Gracias a las ganas que tenía de parir y de confiar en su cuerpo, consiguió de nuevo sumergirse en la burbuja que habían creado ella y su pareja y el parto continuó progresando. Sara parió de pie agarrando a su bebé con sus propias manos y su pareja abrazándola por detrás.

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Lo recuerdo todo perfectamente porque produjo un gran impacto en mí. Me di cuenta de lo lejos que están las prácticas y protocolos hospitalarios de respetar la fisiología del parto, de respetar a las personas.

Todavía me impactó más, descubrir que en Inglaterra, por ejemplo, cuando una mujer rompe la bolsa, se le ofrece irse a su casa, porque en las primeras 24 horas tras la rotura, existe una alta probabilidad de que se desencadene el parto, así que no es necesario inducir el parto. Incluso está permitida la actitud expectante más allá de las 24 horas. Se van a su casa con una serie de recomendaciones para identificar posibles signos de infección (tomarse la temperatura cada 4 horas, vigilar el color del líquido, fijarse si se mueve el bebé, etc), acuden cada 24 horas a un centro para realizarse un registro cardiotocográfico y comprobar el bienestar fetal, y además no creen necesaria la administración de antibióticos… en fin! igualito que aquí en España.

Esta es una de las razones por las que empecé a relativizar toda la enseñanza recibida hasta ese momento y a cuestionar muchas de las prácticas que realizaba en el hospital. Por esta y por muchas razones más, creo fielmente en nuestra biología mamífera y por ello, en los partos en casa, donde las mujeres no se sienten amenazadas por ginesaurios y practisaurias.

Tecnificar el parto es un monumental atraso, ir en contra de la biología de nuestra especie es lo que provoca que se desvirtúe el proceso del parto y el nacimiento. Sí! Yo era una escéptica! pero la ignorancia y el miedo son armas muy poderosas que nos pueden conducir a la intolerancia o al rechazo. A rechazar los partos en casa, por creer que los hospitales son más seguros, ahora ya sé que no.

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¿Y qué podemos hacer?… La información también es poder. Si conocemos y comprendemos nuestro cuerpo, cómo funciona y por tanto, cómo sucede el parto, podremos respetar su fisiología. Conoceremos qué cosas la protegen y qué cosas la entorpecen.

“Mujer informada, mujer empoderada”

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Dejemos de ser víctimas de una sociedad patriarcal, que nos ha educado para depositar toda la confianza, nuestros cuerpos y nuestros procesos, en el experto… oh claro, pero si el experto resulta ser un ginesaurio, o una matrosauria?

TOMEMOS LAS RIENDAS MUJERES! si queremos cambiar un sistema obsoleto. Como dice Michel Odent: “Para cambiar el mundo debemos cambiar la forma de nacer… más que humanizar el parto, debemos mamiferizarlo”.

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Quizás también te interese leer:

– NICE Guidelines: Prelabour ruptura of the membranes (Rotura prematura de membranas) 

http://pathways.nice.org.uk/pathways/intrapartum-care/prelabour-rupture-of-the-membranes-at-term#content=view-node%3Anodes-suspected-or-certain-prelabour-rupture-of-the-membranes-at-term

– El Parto es nuestro: Los enemigos del parto 

http://www.elpartoesnuestro.es/informacion/los-enemigos-del-parto

– El Parto es nuestro: El parto fisiológico 

http://www.elpartoesnuestro.es/informacion/parto/el-parto-fisiologico

– El País: Recomendaciones para un parto normal 

http://elpais.com/elpais/2013/03/25/media/1364230325_726582.html

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8 comentarios en “Historias de parto… de escéptica a mamífera

  1. Gracias, por esta preciosa historia, ojalá la violencia obstétrica deje de ser una realidad y todas las nuevas matronas que se formen sean igualitas que tú, guapa mía.

  2. Qué bueno que existan historias así, pero reo que es importante no satanizar la atención médica cirujana. Yo aunque quería parto normal no pude, esperé más allá de una semana y doy gracias a los doctores que no me dejaron esperar más, pues mi bebé estaba a un par de horas de morir, ya que mi placenta se había marchitado, yo no dilataba y mis contracciones se detuvieron, hubo complicaciones, es cierto, y fue necesaria la cesárea para salvar a mi bebé y a mi. Creo más bien se necesita una doble concientización, para saber atender los casos que realmente requieren una atención quirúrgica, cuántas madres o bebés mueren por qué se les dice que aún no están en labor y que sigan esperando, cuándo necesitan atención quirúrgica? En América latina se da mucho

  3. Hermosa historia… yo tuve la suerte de empoderarme sin saber, poder seguir mis instintos y tener un parto fisiologico sin intervencion, pero me hace muy mal, me indigna y me entristece escuchar dia a dia tantas historias de mujeres que pasan por cesareas con justificaciones absurdas, y van convencidas a negarse a vivir la mayor experiencia que una mujer puede tener en esta vida… a ellas mismas y a sus bebes de poder nacer y atravesar el cuerpo de sus madres como principal vivencia en este mundo… difundamos estas historias para que mas muejres puedan plantarse y decidir a conciencia! Gracias por contarnos tu historia…

  4. pues yo que trabajo en un hospital creo que para cambiar las cosas, primero habria que hacer un cambio de personal!!! y eso es muy complicado, pq los profesionales que llegan cn nuevas maneras de hacer, se reprimen o simplemente no se atreven a hacer por culpa de los dinosaurios que alli llevan un monton de tiempo.

  5. Me ha encantado leer tu experiencia sobre parir.
    Creo q es asi. El cuerpo no se equivoca…y si pidieramos opinión a los bebés. …todos querrian nacer como cualquier mamífero no como tecnologos o maquinas.

  6. ya hace cuatro años despué de tres partos “convencionales” tuve mi primer hijo en mi casa de Patagonia Argentina, fue extremedamente critico ya que no contaba con nada de los beneficio del hospital digo ascepcia y otras cosas que se dice se necesitan para parir, De manera increible sin tomar nada de cursos ni saber anticipadamente nada de medicina mi cuerpo supo como traer a mi hijo Nicol’as al mundo . ❤

  7. Quería explicar que sí hay hospitales que tienen en cuenta a las mujeres en el parto. O al menos así ha sido en mis 2partos. En el primero tuve una RPM y me fui a casa a esperar q se desencadenara de manera natural. Me dejaron elegir , quedarne ingresada o irme a casa. A las 40 horas nacio mi hija perfectemte sana. En todo momento me ofrecieron la epidural pero no me la impusieron. Por miedo de primeriza la pedí ya estando de 7-8 cm y en menos de 1h nacio mi bebé. Un 10 a la matrona y todo el equipo de sala de partos. Fue un parto de 5 horas, genial. Con la maravillosa experiencia de mi primer parto, deseaba que el segundo fuese completamente natural. Y así fue. Me puse de parto ( dilatada de 4 cm y rotura de membranas) y a las 2 horas ya tenía a mi bebé. Sin absolutamente nada de ayuda instrumental. Moviendome libremente. La matrona únicamente controlaba que fuese todo bien. Velaba por el
    Bienestar fetal con monitor periódicamente y me animaba. Nacio mi hijo sin epidural, sin episiotomía ni ningun desgarro y sin vía venosa periférica. Yo fui la que cogí a mi bebé en el parto y ya no lo solté ( piel con piel durante 1hora, inicio de LM y sólo me lo cogieron tras la hora para pesarlo justo a mi lado). Nos fuimos a casa a las 24horas del parto. Genial tuve el parto que había deseado, aunque fuese en medio
    hospitalario. Se nuevo un 10 para la matrona y el equipo de la sala de partos. El ginecólogo únicamente me saludó y me dijo que ahí estaba si era necesario actuar.

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