Relato de un parto en casa

                   Son las once y media de la noche y suena el teléfono. Tengo un presentimiento… Es Jose, Yurena (su mujer) está de parto, así que cojo mi maletín y me voy para su casa. Me pareció tranquilo por teléfono, así que pienso que Yurena también lo está. Los conocí a los dos hace ya ocho meses y siempre me parecieron una pareja con mucha complicidad.

            Recojo a mi compañera y cuando llegamos a la casa Jose nos explica cómo ha transcurrido el día para Yurena y ponernos en situación, mientras tanto  la escuchamos gemir a lo lejos y yo me pregunté “¿qué lugar habrá elegido?”. Me quedo tranquila, parece que sus gemidos acompañan a la contracción y después de la misma la oigo respirar profundo soltando un “ooommmmmmmm”. Jose nos cuenta que lleva ya “rara” unos días, muy callada y “traqueteando” todo el día por la casa pero que la veía tranquila, así que le dejó su espacio. Mi compañera y yo nos miramos y no podemos evitar echar una risita y le decimos: “claro, haciendo el nido….como cualquier mamífero”. Jose nos mira y también suelta la misma risita, se acaba de dar cuenta él también.

Las contracciones más intensas y seguidas comenzaron a media tarde y sobre las nueve de la noche decidió meterse en la bañera. Jose nos cuenta que le puso música mientras estaba en el baño (la que habían preparado) y ella simplemente le dijo “gracias cariño”. Estas serían las últimas palabras que cruzarían hasta el nacimiento de Lucía, se hablaron con la mirada y los gestos.

Después de hablar con Jose nos acercamos al baño. Yurena seguía allí, en un rinconcito sobre una toallas y un par de cojines que le había llevado Jose, además de encenderle una velas. Entramos sigilosamente y nos pusimos a su lado. Ella nos miró y sus ojos dijeron “ya estáis aquí, estoy bien”. La miramos y dijimos “vamos a escuchar a lucía”, nos dio permiso también con la mirada.

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            Sonaba fuerte como un caballito. Yurena soltó una risa y dijo “ai mi niña” y siguió respirando. Nos hizo un gesto con la mano y entendimos que quería estar sola, nos fuimos tal y como entramos, sigilosamente, dejando la puerta entreabierta.

Mi compañera, Jose y yo repasamos todas las cosas que le habíamos dicho que prepararan. Las toallas estaban en el armario, la estufa localizada, la medicación en la nevera, etc. Todo listo, ahora a esperar…

Nos preparamos un té y nos quedamos juntos sentados en el pasillo, a la luz de una velas y con la banda sonora de los gemidos de Yurena y la música. Cada cierto tiempo entrábamos y escuchábamos a Lucía aunque Yurena no parecía necesitarlo, nos echaba enseguida, ella sabía que Lucía estaba bien.

Hacia las tres de la madrugada los gemidos comenzaron a ser gritos y la sentíamos moverse por todo el baño, tropezando y tirando cosas. El momento estaba cerca.

De repente oímos que Yurena gritaba “Luciaaaaaaaaaa”. Nos asomamos como si fuésemos espías y Jose entró para acompañar a su mujer. Nosotras nos quedamos en la puerta medio escondidas observando. Yurena se agarró de sus hombros y cuando venía la contracción se agachaba empujando y tirando de los hombros de Jose, al mismo tiempo que gritaba “Luciaaaaaaaaaaaaaa”, cada vez más fuerte.

Alguna vez nos acercamos a escuchar a Lucía, lo cierto es que no nos preocupaba no hacerlo más a menudo y ellos lo agradecieron. La mirada de Yurena estaba totalmente perdida en el universo del parto pero Jose nos miraba de vez en cuando y asentía, como diciéndonos que estaban bien.

Lucía nació hacia las cuatro menos cuarto de la madrugada, recibida por las manos de su mamá, agachada en el suelo y abrazada a su marido. Estaba muy tranquila, dejó de empujar en las últimas contracciones y sólo soplaba mientras decía rápidamente, como un mantra, “Lucía, Lucía, Lucía, Lucía….” Acariciaba la cabecita de la niña con una mano mientras en la otra tenía fuertemente agarrado a su marido. Jose hizo lo mismo, llevó una de sus manos a la cabecita de Lucía y entre los dos recibieron a su niña.

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            Nosotras observábamos y nos sentíamos las espectadoras más privilegiadas del mundo. Un regalo para la vista y para el alma.

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4 comentarios en “Relato de un parto en casa

  1. Que relato mas hermoso! Me quedan 10 dias para salir de cuentas y tambien tendre un parto en casa. Estos relatos me animan y me dan la fuerza que necesito! Mil gracias por compartir con nosotras en Espaniol!! 😀

  2. QUE BONITO, POR DIOS SE MA HAN SALTADO LAS LAGRIMAS, YO ESTOY DE 33 SEMANAS Y HEMOS PLANEADO UN PARTO EN CASA, LA MATRONA ES MI SUEGRA Y NO PUEDO ESTAR EN MEJORES MANOS QUE LAS DE ELLA QUE SERA LA QUE RECIBA A SU NIETA. TENEMOS MUCHAS GANAS DE VERLE LA CARITA A NAYARA!!

  3. …gracias a los otros comentarios me siento mejor, ahora se que todas lloramos! que suerte que tienes de compartir semejantes momentos con las parejas…tan intimo…tan humano, tan profundo…y que suerte tenemos nosotas de que nos lo cuentes!! y tan lindo!! gracias!!!!

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