NACE UNA MAMÍFERA

Cuando tomé la decisión de convertirme en matrona no tenía ni idea de qué significaba ser matrona ni me imaginaba que esa decisión me cambiaría la vida y la forma de ver el mundo.

Procedía de un mundo muy tecnificado, había trabajado muchos años como enfermera en una unidad de cuidados intensivos, así que me embarqué en este proyecto con una mente científica, cuadriculada y protocolizada.

Mi querida amiga Amanda, a la que admiro profundamente, hacía tiempo que era matrona. Resulta que nos conocimos trabajando juntas como enfermeras de intensivos, así que no podía entender cómo se había convertido en una matrona que asiste partos en casa!!! …. ¿Se había vuelto loca?

A pesar de tener una clara postura en contra del parto en casa, ella nunca trató de convencerme de lo contrario y me preguntaba por qué. Ahora más que nunca la admiro por la decisión tan sabia que tomó, porque me llevó a descubrirlo por mí misma. Supongo que en el fondo ella sabía que lo haría en cuanto me sumergiera en este mundo y lo conociese. Así que se limitó a regalarme un libro, “El bebé es un mamífero” de Michel Odent, y así comenzó mi transformación.

Yo era de las que pensaba: “pero cómo que un parto en casa! Y si pasa algo!”, “por qué pasar dolor si existe la epidural… que necesidad!”… en fin, qué ignorancia.

Ese libro empezó a abrirme los ojos, a provocar una inquietud dentro de mí que me instaba a seguir conociendo más acerca de esa forma de ver el mundo de la maternidad, del parto, el nacimiento, de cómo somos. Y no hizo falta mucho tiempo desde que empecé mi formación en el hospital para darme cuenta de lo equivocada que estaba.

Por supuesto que en los hospitales tenemos el equipo y los profesionales necesarios para solucionar una complicación que pueda surgir durante el parto… pero ¿y si esas complicaciones surgen precisamente por las prácticas que se realizan en el hospital?. Esas mismas técnicas que no respetan la fisiología natural del parto y por tanto lo entorpecen.

Recuerdo a una mujer que me dijo: “ menos mal que me han hecho un fórceps, han salvado a mi hijo… no se qué hubiera pasado si no hubiera estado en el hospital”. Entonces pensé… pero si el fórceps te lo han hecho porque tenías puesta una epidural desde hacía más de ocho horas, sin poder moverte, sin que tu bebé pudiera rotar en una pelvis inmóvil, empujando sin ser consciente de lo que empujabas, tumbada, todo el mundo mirándote…”

SI NO SE CREA UN PROBLEMA, NO SE NECESITA SOLUCIONARLO!

Continué investigando y formándome en la fisiología del parto y fue fundamental descubrir y entender el papel de la oxitocina, la poderosa hormona responsable de nuestra relación con los demás, de la sensación de calma y relajación, del sexo y del nacimiento.

Supuso una revolución oxitócica entender que lo mismo era “cagar tumbada de piernas abiertas y todo el mundo mirándote que parir”. Dos funciones corporales que se inhiben cuando no existe ni intimidad, ni tranquilidad: la primera se lleva a cabo en la intimidad, la segunda se da por supuesto que no, que es normal parir así.

Entendí que el parto es una expresión más de nuestra sexualidad, que la misma oxitocina se segrega en un orgasmo que en el parto, para provocar las contracciones que dilatarán el cuello del útero. Y por la misma razón que no mantendríamos una relación sexual expuestos a la vista de un observador, como si del cine se tratase, con un foco de luz orientado a nuestros genitales, y en un ambiente frío y técnico, tampoco parimos de esta forma y en un ambiente en el que no hay intimidad.

Sin título

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La oxitocina es una hormona muy tímida. Nuestro cuerpo la produce en ambientes de intimidad y relajación. Por esa razón, la atención al parto debe respetar dicha fisiología, y lo hacemos comportándonos como mamíferos que somos, dejando que nuestra naturaleza y nuestros instintos fluyan sin más.

Ejemplos de partos respetados:

Hubo muchos momentos claves en mi formación y personas muy significativas que me transformaron, que rompieron mis esquemas preconcebidos y que me han ayudado a entender que soy una mamífera. Y así nació una mujer con una mente que basa su trabajo, y ahora su verdadera vocación y pasión, en los sentimientos, en la ternura, en el instinto, en la biología de nuestra especie … y esta es la evidencia científica en la que fundamento mi trabajo.

transformación mamífera

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6 comentarios en “NACE UNA MAMÍFERA

  1. Nosotros tuvimos a nuestra hija en casita, solos, tranquilos, rodeados de amor, de intensidad, de calma y momentos fuertes, inolvidable!. Mujeres, tenemos que confiar en nuestros cuerpos, ya es hora de PARIR con todas las letras, permitiendonos estar en ese momento unico, con las personas unicas que necesitamos que nos acompañen y nos brinden amor y contención Caro

  2. ¡Felicidades Mamífera! Yo también fui enfermera de intensivos muchos años. Mi recorrido fue muy parecido. Me he alegrado mucho de leerte y ver que, como yo, hiciste un camino desde la muerte a la vida, desde la tecnificación a la fisiología, desde el protocolo al más profundo respeto a la diversidad humana.
    Suerte en tu etapa blogera.

  3. Si alguna vez soy mamá querré dar a luz en casa, en la intimidad. No dejaré que me roben la importancia de ese momento con mi bebé y con mi pareja. Ya puedo ver las caras de escepticismo de los que me rodean, pero me da igual… Que se informen un poco antes de juzgar.

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